Paseando a la tarde
despacio por el camino nuevo,
un olor fresco de campo
llega con el suave viento,
perfumado de pinos y heno.
Sale la luna de agosto,
roja en el mar naciendo,
tras el horizonte lentamente
se va llenando de fuego.
Me inclino a apartar las piedras
que estorban en el sendero,
se acerca una mariposa,ligera,
que huía buscando presto
donde parar su vuelo.
Me sedujo en un instante,
al tocarme, sentí un vago recuerdo,
en ésta mágica hora del estío
de aquella otra caricia, que como ella,
se marchó y me dejó el vacío…
Jierro
