Sólo la historia recuerda
lo rápido que pasa el tiempo,
después de rudas batallas,
aquella República de Venecia,
profanas manos gobiernan.
Otra vez llega febrero.
Y gozarlo ¡ Quién pudiera!
aquellos vestidos maravillosos
bordados de lentejuelas,
los semblantes maquillados,
plumas y máscaras de fiesta,
en góndolas por canales,
por palacios y jardines pasean:
Las damas de los Carnavales.
Campanas a lo lejos suenan
con aire de señorío,
parece que hablar quisieran,
cuando se abra el baile
acompañando a la orquesta,
bellos secretos escondidos,
ocultos durante el año,
viven bajo los disfraces,
y se desbordan los sentidos…
Jierro
