He subido al pico Hacho
que con la lluvia ha reverdecido;
pues en este mayo marceado,
el monte parece un prodigio.
Pintado con pinceladas de colores,
de rudas, siemprevivas, lirios
y a millares pequeñas flores;
aunque la reina es la manzanilla
que cubre la sierra de olores…
En los barrancos altos,
tienen refugio las cabras,
los buitres hacen sus nidos
y las culebras se arrastran…
Pronto llegará el calor,
la primavera se marcha…
Mi alma frente al paisaje,
se ensancha, ríe y se alegra,
el viento acarrea hojas silvestres,
una mezcla de todas las yerbas.
Desde la cima se divisa el pueblo
y las casitas blancas allá en los lagares,
el tren paralelo al río corriendo,
entra en el túnel, se pierde en el valle…
Jierro
