Quisiera dormir un sueño largo y lánguido,
sereno como el agua de un estanque al sol.
Nos llevábamos tan bien el uno con el otro en compañía,
que es un misterio cómo ha desaparecido de mi vida.
Mi oído estaba alegre y atento a todos sus sonidos.
Miraba en la dirección misma de su mirada.
Dormía en lo alto de mi hombro, distendido.
Hablábamos de la justicia y de los obreros que sufren.
Afuera un gran silencio por la ventana ha salido.
Nunca pensé que mis sueños truncara
contando cosas propias de lo que a todos nos ocurre
y sin dar explicación ¡No sé adónde marchara!…
Jierro
