El Sabinar y la fuente de la Hedionda

El Sabinar y la fuente de la Hedionda

LEYENDA DEL SABINAR y LA FUENTE DE LA HEDIONDA

Los vándalos fueron un pueblo germano de Europa Central que habitaban las regiones ribereñas del Báltico en las actuales Alemania y Polonia. Se dividieron y dos de los principales grupos eran: los Asdingos y Silingos. Aprovecharon el hundimiento del imperio romano para invadir y llegaron a Hispania en el siglo V d.C. a través de los Pirineos.

Solo escuchar el nombre de vándalo era considerado como: saquear, destruir monasterios, abadías, etc. El nombre de vándalo, tiene el significado de «HORROR», sin embargo, en Constantinopla, en 1204, el saqueo por parte de los CRUZADOS fue mucho más cruel y bárbaro que el saqueo de Roma por los VÁNDALOS, y apenas se recuerda…

¡LLEGARON LOS BÁRBAROS! Eran los VÁNDALOS SILINGOS invadiendo la BÉTICA ROMANA hasta el castillo de ILURO, de origen fenicio y lo arrasaron…

Cuando los soldados saquean las casas del pueblo, hacen prisionera a una joven hispanoromana, famosa por su bondad y belleza, llamada Claudia… El comandante de las tropas, Alarico, quedó deslumbrado ante tanta belleza, cuando la llevaron ante él y al contemplar a tan maravillosa mujer, le encargó a uno de sus lugartenientes que se la reservara como parte de su botín, mientras él terminaba el asalto al castillo…

El guardián de Claudia, pensó que tal joya sería mejor quedársela y, montándola en su caballo, huyó al galope, lo más lejos posible… Al percatarse el comandante Alarico de la traición montó en su mejor corcel y velozmente salió en busca de Ataulfo, que así se llamaba el lugarteniente. Lo encontró a poco más de una legua de la villa de ILURO, junto a una fuente que existía cerca de la sierra, en un gran bosque de Sabinas.

Tal fue su furia al ver que el malvado traidor intentaba violarla, que arrojó una lanza para evitarlo, con tanta fuerza y tan mala fortuna, que atravesó los dos cuerpos. El venero de la fuente recogió las dos sangres: la del vándalo traidor Ataulfo y la angelical Claudia.

Por ello y desde entonces, las aguas de aquella fuente, tienen el sabor amargo del azufre, heredado del malvado soldado, PERO, como herencia de la sangre de Claudia, dichas aguas sirven para curar muchas enfermedades…

Hoy en día, el lugar sigue conservando el nombre de SABINAR, aunque la mano del hombre ha hecho desaparecer todas las sabinas y la fuente es conocida por los lugareños como «LA HEDIONDA» o «JEYONDA», en recuerdo de su mal olor…

J. Lago


Publicado el

en

por