Cuanto te echo de menos,
tengo tus rasgos perdidos,
es que ha pasado el tiempo
y nunca más te he visto.
Aunque de lejos estuvieras,
me gustaría espiarte,
sin dirigirnos uno al otro;
pero poder escucharte.
Pasan los días y los meses,
cuando regreso al pasado,
se alegra mi pensamiento
de aquellos ratos a tu lado.
Me entristece el no verte
y entender que es lo correcto;
pero por dentro se rompe
lo que es el sentimiento.
Hablo conmigo y regaño,
hay que seguir el camino
y se hace muy cuesta arriba,
si no lo hago contigo…
Jierro
