Con su canasto colgado,
salía en la amanecida,
a buscar yerbas al monte,
florecidas en primavera,
apenas sabe sus nombres,
pasa sus manos sobre ellas
y sus olores conoce…
Ebria de tantos aroma,
allí tendida en la tierra,
con los cabellos al aire,
se baña de dulces caricias
que el viento trae a la sierra.
El tañido de campanas
de la iglesia del pueblo,
anuncia el toque a misa,
se levanta con su cesto
lleno de medicinas.
Recolectadas en la sierra,
las yerbas que son curativas,
las ata en ramilletes,
colgándolas en el granero,
espera un tiempo que sequen,
si alguien las necesita…
Jierro
