Tu vida era tan sencilla
como una flor de retama,
un día de abril marchaste
allá por las altas sierras,
por los caminos de cabras…
Antes de nacer el sol,
al campo oscuro sales
a buscar frutos y plantas,
hierbas medicinales:
unciana real, manzanilla,
ruda, espliego, mejorana…
Se ha detenido el tiempo
en tu peculiar figura.
Enjuto, de andar ligero,
con grandes manos ásperas
que se mueven con ternura,
heridas por las espinas
entre matojos y zarzas.
A veces ganas unos cuartos
con caracoles, tagarninas,
alcauciles, espárragos,
granás, higos, hinojos,
chumbos que cubres con palmas…
Disfrutas con los amigos
en las tabernas y tascas,
todos se ríen contigo
con tus chistes y tú gracia.
Se va una parte del pueblo.
ADIÓS, JUANILLO RETAMA…
Jierro
