MAURITANIA es un país muy grande y poco poblado donde reinan el silencio, el viento y la arena. Se compone de extensas planicies, campos de dunas naranjas o rosas y montañas desoladas abrasadas por el sol, salpicadas por algunos oasis con agua fresca y palmeras datileras. Son frecuentes las manadas de dromedarios guiadas por saharauis de la etnia Hasani.
Al noroeste de la capital «NUAKCHOT» se encuentra la región de Adrar (las piedras). Su variedad de rocas, fósiles, útiles de la EDAD de PIEDRA y sitios rupestres hacen que sea un paraíso para los científicos y para los viajeros. Se pueden visitar, andando y en camello, las antiguas ciudades de la «RUTA de las CARAVANAS» CHINGUETTI y OUADANE, declaradas PATRIMONIO de la HUMANIDAD…
Cerca de la ciudad histórica de OUADANE, se encuentra en el corazón del desierto, lejos de cualquier ruta turística «EL OJO DEL SÁHARA». A pesar de que han pasado 60 años desde que fue descubierto este círculo perfecto, de 50 kilómetros de diámetro, sigue siendo un gran misterio para los científicos.
Lo que en un principio se pensó que era el resultado de un impacto de meteorito, pronto se reveló como una estructura mucho más compleja. Investigaciones geológicas posteriores demostraron que el «OJO del DESIERTO» es el remanente de una cúpula volcánica que se ha ido erosionando durante millones de años, dejando al descubierto una sucesión de capas rocosas dispuestas en círculos casi perfectos. Esta cúpula se formó hace más de 100 millones de años, durante el periodo Cretácico, cuando ÁFRICA aún se estaba separando de América del Sur…
En junio de 1965, dos astronautas fueron enviados por la NASA a la misión «GEMINI 4», una misión espacial de 4 días y que pasaría a la historia por realizarse la primera caminata espacial durante 30 minutos sujetos a la cápsula y a la vida… Pero lo que no esperaban es lo que vieron en dirección a la TIERRA. El imponente desierto del SÁHARA con sus 9 millones de kilómetros cuadrados, se mostraba ante ellos, y en él, un ojo gigantesco hacía acto de presencia.
El llamado «OJO de ÁFRICA» (el corazón del pájaro) en Hassanía: una serie de montículos concéntricos con forma circular que se ven desde el espacio. Sea como fuese, lo cierto es que el lugar induce a la meditación y es un HITO de los viajeros saharianos…
Jierro