¡Me olvidé de olvidarte!
Porque pisando vienes,
las huellas de mis pasos,
en esta abierta herida,
tan honda, tan salada,
que en el aire y en el sol,
mandó curar un hada.
¿No eres tú la brisa,
en la desierta playa?
Donde encuentro la alegría,
en el espacio necesario,
de calmar mi alma,
pasear sin prisas,
asida de tu mano,
en el ejido yermo,
sobre la arena blanca.
¡Ay, lo que el tiempo hizo!
¿No ves mi corazón vagar,
en el violeta ocaso,
por caminos de antaño?
Acaso serán tus palabras,
la espuma de viento,
que abrazan mis lágrimas,
y besan mis labios…
¡Me olvidé de olvidarte!
Jierro
