La historia del naturismo y de la medicina natural y el arte y el don de ayudar a curar no es exclusivo de quienes disponen de títulos académicos. Antiguamente ermitaños, monjes, clérigos…tampoco tenían la fórmula de una perfecta vida espiritual, sino que el arte de curar el cuerpo y el alma es un lenguaje del corazón que es el del sano sentido común.
No es la ciencia la que hay que criticar, sino el mal uso que puede hacerse de ella. La medicina naturista se basa en una serie de principios médico-higiénicos conocidos desde antiguo y que por su validez y utilidad apenas han variado a lo largo de la historia. Es una medicina sencilla que tras largos siglos de experiencia y fundamentada en la propia capacidad curativa del organismo funciona a ser posible con remedios naturales…
No hay que caer tampoco en el fanatismo porque algunas veces sea preciso tomar medicamentos o someterse a alguna intervención quirúrgica. «NADIE TIENE LA EXCLUSIVIDAD DE LA SABIDURÍA».
La Medicina actúa sobre la periferia de la enfermedad orientada más a tratar de curar que de prevenir, mientras que la medicina natural va dirigida más hacia el fondo, a la raíz. Ambas son útiles y no debemos rechazar ninguna de ellas por principio. Lo importante es coger de ambas lo que mejor puede ayudar al ser humano.
LOUIS KUHNE (1835-1901), al igual que otros muchos defensores de la medicina natural, sostiene que el origen de las enfermedades se debe fundamentalmente a una alimentación errónea y a una falsa forma de vida que conducen al acúmulo y depósito de escorias y residuos metabólicos en el organismo…
Una de las principales bases de la salud se halla en la moderación de la comida y bebida que nos procuramos. El depósito de substancias nocivas en nuestro cuerpo dificulta el aporte y desagüe sanguíneo, así como el metabolismo celular, lo cual acaba de influir desfavorablemente sobre el estado y sensación de bienestar corporal, dando lugar a cansancio, falta de apetito y mala circulación sanguínea.
Sus prescripciones se basaban, ante todo, en una dieta de tipo vegetariano y pobre en sal, pues los alimentos crudos son los que suministran una mayor energía vital a nuestro organismo.
Rechazó la toma de alimentos líquidos en las comidas, afirmando que producen dilatación del estómago, así como trastornos digestivos por ser más difíciles de digerir que los alimentos bien masticados y ensalivados. Pero no sólo la alimentación, sino, asimismo el ayuno, los baños de vapor y los baños de fricción para activar la capacidad eliminadora de la piel…
Jierro