La mayoría de las personas somos conformistas y nos limitamos a seguir las convenciones para no complicarnos la vida. También se da el tipo de individuo que sin ser brillante, siente la necesidad de parecerlo para intentar medrar social o laboralmente.
Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, todos los mediocres se conjuran contra él. La eterna tensión entre la excelencia y la mediocridad.
Aspirar a la superación personal, bien mediante la propia creatividad, bien a base de apoyar y admirar a individuos notables, es una cualidad del ser humano sano. Sin esa tendencia natural, no querríamos ser mejores personas, ni aprender bien un oficio; no existiría progreso ni desarrollo…
La mediocridad cumple su función siguiendo caminos marcados y los mediocres son unos buenos y obedientes consumidores. El conformismo les permite sentirse razonablemente felices. No hay un esfuerzo para diferenciar lo bueno de lo malo, lo bello de lo feo, sienten la necesidad de aparentar y ostentar poder. La imagen lo es todo para el mediocre y estimula las maniobras repetitiva e imitativas. Son incapaces de toda creatividad.
Si todos fuéramos creadores geniales, el mundo sería un caos. Nadie querría trabajar en las fábricas ni en restaurantes lavando platos… Sin embargo existe una mediocridad maligna que tiene como único objetivo dañar el talento y a todo aquel que sobresale por sus méritos…
La inteligencia puede obstruir los mecanismos. El genio es subversivo no sólo porque en vez de aplicar la norma la discute, sino porque en su actuación, bloquea el camino habitual de toda la burocracia. Por eso el poder de una organización humana es tanto más fuerte cuanto mayor es la cantidad de inteligencia que logra destruir.
El tipo mediocre no se cuestiona la autoridad ni las normas. Es fácil de manipular. Tal vez por eso, el modelo educativo imperante es: «Todos deben hacer lo mismo», se espera de ellos que sean «normales»…
En FINLANDIA llama la atención que en los jóvenes que terminan secundaria, «ser brillante» es lo habitual. El método de enseñanza no tiene nada que ver con el que conocemos: se prioriza la educación individualizada y la libertad creativa, se leen muchísimos libros y los alumnos tienen un poder de decisión real en la escuela, donde abundan las asambleas y debates…
Jierro