Decía MERYL STREEP: «Actuar no se trata de ser alguien diferente. Es encontrar la similitud en lo que aparentemente es diferente, luego encontrarte a ti mismo ahí».
Su primer amor fue JOHN CAZALE, era poco agraciado, con ojos saltones, calvicie incipiente y debilucho, pero sin embargo, magnético y atractivo. Un tipo que pasaba desapercibido por su apariencia pero que arrasaba por su personalidad y sobre todo por su talento actoral único como lo demostró su FREDO en «EL PADRINO».
JOHN y MERYL se vieron por primera vez en un escenario cuando protagonizaron la adaptación de una obra de SHAKESPEARE. Era el verano de 1976 y el flechazo fue mutuo e intenso pese a los quince años de diferencia.
Enamorado CAZALE dejó de ser el gran juerguista, bebedor y mujeriego que conocían todos para transformarse en alguien monógamo pero mucho más alegre. Con MERYL apostó la convivencia en un apartamento de Manhattan.
«Conocí a la mejor artista de la historia y trabajo con ella», la describió CAZALE a AL PACINO.
Semanas antes de empezar a filmar «EL FRANCOTIRADOR» protagonizada por ROBERT DE NIRO, CAZALE notó que su cuerpo no respondía bien. Preocupados con MERYL decidieron realizar una consulta médica. El diagnostico era cáncer de pulmón y una esperanza de vida de tres meses.
Si la muerte quería derrotarlos al menos le darían pelea. Los productores de la película se enteraron de la enfermedad de CAZALE y no querían contratarlo, entonces ROBERT DE NIRO pagó el seguro médico de su bolsillo y con MERYL lo convencieron para que filmara primero sus escenas.
MERYL jamás olvidó la ayuda de DE NIRO y desde entonces son entrañables amigos.
Pese a todo el amor, los esfuerzos y los tratamientos la enfermedad ganó. CAZALE murió el 12 de marzo de 1978. No estaba solo. MERYL se encontraba a su lado. Abrió los ojos, le susurró «está todo bien»… y murió…
MERYL nunca contó en público como vivió semejante duelo.
En medio de su tragedia apareció el escultor «DON GUMNER» un arco iris en la nube gris de MERYL y cuando le preguntaron por el secreto de su feliz matrimonio de más de 40 años aseguró que «es la buena voluntad y la voluntad de ceder y callarse de vez en cuando». Aunque quizás sea que «Encontré un gran marido hace muchos años; tengo suerte en ese sentido»…
Jierro
Imagen: Dick Thomas Johnson, CC BY 2.0
