Mi espera sin consuelo está cansada

Mi espera sin consuelo está cansada,
en la espuma de la brisa, fugitiva,
me refugio en las violeta del otoño,
que moran humildes en la umbría,
caminando por el sendero arropada,
por hojas secas, pardas, amarillas…
bajo las ramas que alumbra la luna,
abrazando a los bosques sagrados,
hablaremos de nuestras cosas:
De países que borran del mapa,
del dolor con que sus gentes nos miran,
del latido en sus oídos de armas,
armas de muerte, que no avisan,
en refugios seguros, que no hay,
con veletas que giran en la noche,
portan voces de paz, gritos de nuestro tiempo…
que llegan del mundo, y no oyen,
los que utilizan como un negocio
¡LA GUERRA!

Jierro


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