Llegará un tiempo, tal vez,
que no me sorprendan tus misterios;
aunque te vayas muy lejos
no impedirás que mi espíritu
llegue hasta tus secretos.
Siempre el ansia y el anhelo
en tus profundas y negras pupilas
me ha hecho perder la paz y el sosiego.
Con tus chispas me cegaron
los rayos que desprendías.
Combatiré cuando duerma o sueñe
las enconadas heridas.
Los bellos recuerdos de otros tiempos,
el sonido de tus bellas palabras,
solo el viento, su eco devuelve…
Jierro
