A las puertas del invierno
cuando sopla el viento helado,
la tormenta azota con rabia
y nos regala copos blancos.
Nosotros cerramos la puerta
y tú te quedas fuera,
con el carrito arrastrando,
para encontrar cualquier hueco,
un sitio para estar abrigado.
Recuerdas tus ambiciones
que despierto habías soñado,
los afanes de tu vida,
tus proyectos fracasados.
El camino de tus pies
sigue un sendero inseguro,
que remueve las conciencias,
por si fuera mi futuro…
Jierro
