Saltó la chispa sin quererlo
al oír pronunciar tu nombre,
en conversación amena,
mi más íntimo pensamiento,
palabras y risas recuerdan,
tus grises ojos, tus cabellos,
que brillan con transparencia,
en aquel balcón al viento,
que el Mediterráneo observa.
Fue una increíble aventura,
regalo en papel envuelta,
como tesoro oculto
por siempre en nuestras cabezas,
que llevamos cada uno,
guardados en las maletas.
El tiempo pasa sin prisa,
vuelve otra primavera,
las flores traen tu perfume,
ese que huele a violetas…
Jierro
