miércoles, 05 de enero de 2022 – 08:20

miércoles, 05 de enero de 2022 – 08:20

Con las acequias de careo
se siembra agua,
humedecida y en silencio,
llega vida a la montaña,
rezuman los arroyuelos,
serpenteando la sierra,
y se cierne sobre el cielo,
un ciclón que trae tormenta.
Tras el bochornoso calor,
se levanta viento altano,
que al cruzar indomable,
anuncia el tiempo cambiado.
Los rayos oblicuos del sol
a través de nubes negras,
descoloridos y ocultos,
tras las sombras gigantescas.
Y en tanto, la llovizna,
errante, montaraz y terca,
en su alegre fulgor aguerrida,
cae caprichosa, allí,
donde la tierra se preña…

Jierro


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