Del chasquido de los besos,
tengo que hacer memoria
y de los abrazos sentidos
que se aprietan en el pecho.
El viento de mayo gime,
arrastra viejos lamentos,
cruza valles silenciosos
para buscar remedios
a los tristes, melancólicos
y muchos terribles sucesos…
Atrás quedan las familias,
camino del cementerio,
la soledad y el espanto
del virus invisible y errante
que de sombras gigantescas
ha hecho de las ciudades
cautivas y libres a un tiempo…
Donde quiera que un día
fue animada, sonora y alegre.
Ahora en primavera:
La incertidumbre impone su ley…
Jierro
