No nací para pavonearme, sino para amar,
ni me importa el sitio, ni el honor.
Me importa el que no nos hayamos conocido más.
Vagamos de aquí para allá sin ton ni son.
Seguimos día y noche por los caminos.
El alma entre sueños se comunica,
el mar que llevamos dentro no tiene sonidos,
sus internos movimientos son espumas submarinas
y en estos dominios secretos nos sumimos,
hasta descubrir entre nieblas que la memoria:
IMAGINA…
Jierro
