El mar de color turquesa
se unió en el horizonte
con las nubes violetas.
Cerca del acantilado
el crepúsculo me esperaba,
sentí como sobre mi cabeza
la inmensidad desplegaba
un abanico de colores
en luminarias abstractas.
El sol desaparece de pronto
como si el mar lo tragara,
la luna llega de lujo
a las aguas marineras,
reflejando su belleza
en la noche salinera,
brillando en su espejo
como madrastra de cuento:
Soberbia, altiva, altanera,
REINA hasta que la aurora
lanza sus rayos hasta ella…
Jierro
