miércoles, 16 de junio de 2021 – 06:51

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La historia de Anand Dhaway Negi es conocida en la India para demostrar que se puede transformar un terreno aparentemente estéril en un oasis de éxito.
Junto a la cordillera del Himalaya existen regiones de contrastes por un lado un verde paraíso y por otro un auténtico desierto.
El gobierno indio decidió en 1977 llevar a cabo un ambicioso programa con el objetivo de reducir la desertificación de la zona. Invirtió grandes cantidades de dinero en diferentes iniciativas para revertir esta situación, pero sin resultados.
La respuesta siempre era la misma: no tenían la tecnología necesaria.

Así que Anand Dhaway, decidió probar por si mismo. Tenía conocimiento sobre la materia por ser hijo de granjero y dejó su trabajo en el año 1999 durante unos meses para trasladarse a esta zona de la India y comenzar su propio proyecto.

Cuatro años después, en 2003, Anand Dhaway había conseguido los primeros frutos de su trabajo. Dejó su empleo y se fue a vivir definitivamente al desierto de HIMACHAL PRADESH: lo único que quería demostrar a los demás, tanto a los científicos como a los agricultores de la zona, que se puede convertir un trozo de tierra aparentemente estéril en un oasis verde.

Anand fracasó en sus primeros proyectos porque no tenía agua suficiente. Trabajó para sembrar en terrenos inclinados que recogieran el agua de la lluvia, con ayuda de agricultores y ganaderos creó diferentes canales de riego y consiguieron que el departamento de riego regional le suministrara agua.

Anand Dhaway invirtió todos sus ahorros en desarrollar cultivos, el suelo tampoco contenía nutrientes y creó una granja con 300 cabras y y usó su estiércol para mezclarlo con lombrices.
De esta manera logró duplicar los niveles de nitrógeno de la tierra y, después plantó tréboles que la mejoraran aún más; plantando árboles indispensables para el cambio climático de la zona y plantando patatas, frijoles,guisantes, manzanas…

Este hombre apasionante con ayuda de un par de voluntarios convirtió una zona de 90 hectáreas del desierto en un oasis.
Murió el pasado mes de mayo a los 74 años, pero su familia piensa continuar su trabajo, con la ayuda del gobierno para cuidar y conservar este oasis conocido ya en todo el país.

Jierro


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