miércoles, 16 de septiembre de 2020 – 07:15

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TERUEL EXISTE, si tuviéramos que escoger una ciudad para ver monumentos mudéjares, iríamos allí y escogeríamos la Torre de la iglesia de San Pedro (siglo XIII),paseando por la ciudad , volveríamos a la vida medieval visitando torres, también pasaríamos por el ÓVALO y por la PLAZA DEL TORICO.
Pero todo el mundo ha escuchado hablar de «LOS AMANTES DE TERUEL»
El soneto de Quevedo que acaba»POLVO SERÁN, MAS POLVO ENAMORADO» describe una historia de amor legendaria vinculada a la España de la Edad Media .

La tradición cuenta que Juan Martínez de Marcilla e Isabel de Segura, descendientes de familias principales de Teruel, se enamoraron, pero el padre de ella rechazó al pretendiente de su hija alegando su escasa fortuna al no ser el primogénito.
Martínez de Marcilla pidió entonces un plazo de cinco años para poder mejorar su situación económica y partió a la guerra. Pasaron los cinco años sin noticias del joven en Teruel y pensando que habría muerto en batalla, Isabel de Segura aceptó casarse con otro hombre .
El mismo día de la boda, Juan regresó cargado de riquezas, pero demasiado tarde. Desesperado, rogó a Isabel que al menos se despidiera de él con un beso, pero ella se lo negó por estar ya casada y el joven cayó muerto a sus pies.
En su funeral en la iglesia de San Pedro, Isabel se acercó hasta el cadáver de su amado t lo besó, cayendo desplomada junto a él.

La gente de Teruel interpretó la muerte de los dos jóvenes como una muestra de amor verdadero y ambos fueron enterrados en la capilla de San Cosme y San Damián, en la misma iglesia de San Pedro de Teruel.
Su hermoso sepulcro, hecho a base de alabastro blanco, fue obra del arty Juan de Ávalos.
La tradición amantista ha inspirado a escritores, músicos y pintores.
Aunque la gente acude a la iglesia no por arte ni por devoción sino por el morbo o el romanticismo de acercarse a la tumba.

En la iglesia de San Pedro, además de la Torre mudéjar, hay unas pinturas murales que nos traen a la memoria las iglesias bizantinas de Grecia, Bulgaria…
Acompañado de bellísimas vidrieras procedentes de un taller catalán que trabajaba para GAUDÍ y los grandes arquitectos modernistas catalanes de principios del siglo XX.
Todas estas bellezas pasan inadvertidas para mucha gente que viene sólo para ver el sepulcro de los famosos amantes.
Anualmente celebran los turolenses las fiestas de las bodas de los amantes, una de las fiestas medievales más lucidas de la península…

Jierro


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