Cerramos nuestras agendas
dejando atrás el pasado,
aunque las almas no entienden
cómo podemos olvidarnos
de aquellos momentos sublimes
como niños traviesos jugando,
descubriendo los senderos
que nunca habíamos explorado
Érase como un cuento
para los dos inacabado,
en el cual nos sorprendieron
misterios y sortilegios guardados…
Jierro
