Aparece el sol de ámbar,
y montes verdiamarillos,
veo desde mi casa,
almendros blancos y rosas,
de flores engalanadas.
El cielo gris violáceo
anuncia la lluvia tarda,
los campesinos inquietos,
escuchan la melodía
del pajarito del agua.
Aún es tiempo de invierno,
las sementeras pardas
en la loma gris se pierden,
bajo una nube lejana.
La tarde áurea duerme
en una franja morada,
donde el sol inflama el aire
con los rojos resplandores
en el horizonte grana.
Pronto llegará la lluvia,
la luna nueva de malva
fue presto a despertarla.
Abajo queda el río
de naranjas y limones,
sus orillas salpicadas,
esperan que la primavera,
traiga las benditas aguas…
Jierro
