Hablaron sus manos:
Pasión y fuego en el escenario, «LA BAILAORA»,
de un colorido antiguo que transformaba su figura,
con un ritual muy lento: EMBRUJABA.
Solo, cuando mostró su cara, se podía leer
el llanto y la alegría de la guitarra que acompañaba al cantaor
y todo el cuadro, era un puro sentimiento…
