miércoles, 28 de julio de 2021 – 06:59

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El extremo sur de Portugal, bautizado como Al- Gharb (el occidente) es una tierra salpicada de arbolado y cultivos de secano. Olivos, viñedos, algarrobos, pinos, higueras y alcornoques sacan buen provecho de las escasas lluvias y a menudo nos recuerda las regiones fértiles del norte de África.
Los musulmanes después de vencer a los visigodos mantuvieron su presencia en la región durante más de cinco siglos y dejaron la huella de su paso en la arquitectura, luminosa y de líneas simples, en la agricultura y sus conocimientos de las técnicas de regadío, en la toponimia local con pueblos tan sonoros como Aljezur, Albufeira, Alcoutin…

En una franja de más de 150 kilómetros que va desde la desembocadura del Guadiana hasta la punta del Cabo San Vicente. En un saliente de la costa se asienta FARO, la capital de la región, estableciendo la separación entre el Sotavento, al este, que mira al Mediterráneo y el Barlovento, al oeste, abierto hacia el Atlántico.
En la margen derecha del Guadiana, que marca la línea divisoria con España y hoy se cruza por un puente inaugurado en 1991, se extiende Vila Real de Santo Antonio.
Aún sigue atravesando el Guadiana la barcaza que une Vila Real con el pueblo onubense de Ayamonte.

El paso de griegos y romanos por la antiquísima ciudad de TAVIRA, le ha dado su carácter comercial donde todavía se practica la pesca del atún siguiendo la tradicional técnica de las almadrabas.
El río divide TAVIRA en dos barrios muy distintos, unidos por un puente romano de 7 ojos, que comunica la Plaza de la República con el casco viejo, con sus tejados a cuatro aguas y sus calles estrechas.
TAVIRA (ciudad de las iglesias) tiene más de 30 templos, destacan el templo de San Sebastián y la iglesia del Carmo, con excelentes obras de talla dorada y la Misericordia con un bello pórtico renacentista.
Muy cerca de TAVIRA, el litoral forma un largo rosario de islas y marismas que constituyen el Parque Natural de Ría Formosa.

El callejeo por la capital del Algarve, FARO, es un salto continuo entre el presente y la memoria añeja de la ciudad. Las características fachadas de azulejos, las calles peatonales con sus cuidados dibujos de adoquines, el Arco da Porta Nova que da paso a los muelles y lo más importante un clima benigno durante casi todo el año.

El Algarve dispone de bellísimas playas y paisajes naturales, en el siglo XX el Algarve inició una transformación social y económica sin precedentes basada en la cultura de los frutos secos, en la pesca y en la industria conservera.
Sin embargo a partir de 1960, se da la explosión de la industria del turismo.
Ahora su costa central entre LAGOS y FARO está bordeada de villas, hoteles y restaurantes.
La costa del Atlántico en el oeste de la región y el interior se conservan en estado más agreste y natural.
Desde el ALGARVE los portugueses siguen abiertos a la epopeya que los llevó en el siglo XV al encuentro de otros pueblos y culturas…

Jierro


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