El corazón se para ¡Silencio!
Y tú sin poder creerlo repites ¡No puede ser!
En la noche de la triste despedida, recuerdo:
Aquellas mañanas de domingos de cine
en el Salón Moderno del Camino Nuevo,
de niño en la calle con la pelota jugando,
con su pandilla de amigos ya adolescentes,
y las ilusiones de hacer músicas, teatros,
carreras de motos, excursiones, guateques…
ÉL tenía alma de artista, desde siempre…
Sus escapadas al Chorro tan habituales,
en aquel paraíso perdido, donde su gente
tenían un sello distinto de personas especiales…
¡ Acaso los que se fueron,volvieron como estrellas fugaces
cuando ya pasó el verano de cielo transparente,
cruzando el aire cual golondrinas errantes
a invitarte a un vuelo por el espacio celeste!…
Jierro
