«TENEMOS QUE INTENTAR SER MÁS HUMANOS Y APRENDER A SENTIR EL DOLOR DE LOS DEMÁS»
Un dilema para EUROPA: Es lógico que intente proteger sus fronteras, pero no se puede mirar a otro lado ante este drama tan cercano… Son muchos los emigrantes desesperados que siguen intentando la ruta marítima.
La dura actitud del Gobierno Italiano con «SALVINI» está haciendo imposible la labor de barcos humanitarios que se dedican al rescate. La Unión Europea da dinero para que los países del otro lado del Mediterráneo mantengan flotas de guardacostas, pero más de 40.000 personas han muerto en el siglo XXI al tratar de cruzar el mar hacia Europa…
El MEDITERRÁNEO, el mar que acunó la CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL, se ha convertido en la frontera más peligrosa. Si no se ayuda a los países africanos de los que antes se benefició Europa, la presión migratoria aumentará. La política de construir muros o alambradas es un error.
La situación no admite soluciones fáciles y rápidas, pero aquellos que arriesgan su vida cruzando el MEDITERRÁNEO en procesos de detención y deportación y los peligros de las embarcaciones no seguras lo asumen. Algunos para huir de la muerte, otros para intentar encontrar su sueño.
Tampoco son sucesos que dejen indiferentes a los habitantes de las ciudades y de su entorno, que se agrupan en organizaciones civiles para acompañar la estancia en las ciudades de estos migrantes y para denunciar las acciones que afectan a su seguridad que no parecen ajustadas a derecho…
En más de una ocasión, náufragos supervivientes han denunciado la indiferencia de pesqueros y barcos mercantes frente a botes que se iban a pique. ¿Quién se atreve a socorrer a nadie si el precio son años de prisión o el secuestro de su barco? Sin el auxilio de los pescadores el mar se cobrará muchas más víctimas.
La realidad y la política que vive EUROPA y sus ciudadanos son cómplices muchas veces de situaciones trágicas y ¿quiénes pueden evitar el naufragio de un CONTINENTE y su SOCIEDAD?…
Jierro
