MIGUEL FRIAS DE MOLINA nació el 10 de abril de 1908, de familia malagueña muy humilde. «El faraón de la copla» era conocido como la Miguela, tuvo que trabajar limpiando habitaciones en un burdel, organizando fiestas flamencas y bailando y cantando donde le dejaban.
«Ojos Verdes, La Bien Pagá, Triniá y El DÍa Que Nací Yo» le lanzaron a la fama, así como su peculiar forma de vestir en escena.
Actuó muchas veces para animar a las tropas republicanas y tuvo que huir de España por amenazas por parte del Régimen. Por «rojo y maricón». Pasó su vida entre Argentina y México llenando teatros. Nunca escondió su condición sexual, tenía una personalidad propia…
Fue un artista que admiraba a Federico García Lorca con una visión que surgía de la cultura popular. Sus coplas están llenas de historias populares y supo afrontar el género que normalmente estaba relegado a la mujer.
Diseñaba su propio vestuario, sus blusones de mangas amplias, rompió con la apariencia sobria de los cantantes masculinos. Sus chaquetillas muy ajustadas y floreadas y sus zapatos de tacón.
En la Guerra Civil, MIGUEL DE MOLINA se posicionó claramente al lado de la República y en 1939 lo secuestraron del teatro Pavón de Madrid y le propinaron una paliza que casi lo matan…
El cantante se ha destacado a lo largo de su carrera por el resultado de la mezcla entre cierta tradición y vanguardia. Mientras que él desplegaba su talento, convocaba a otros artistas a seguir la misma dinámica, utilizando la imaginación y absoluta creatividad.
MIGUEL DE MOLINA ha sido juzgado por haber ayudado al ejército republicano, y perseguido tras ser acusado de homosexual… Murió en Buenos Aires en 1993.
La memoria de MIGUEL DE MOLINA regresa en forma de recuerdos, imágenes, canciones, películas, trajes y botines que reviven al artista que se atrevió a ser diferente en los años oscuros del miedo y del franquismo.
CARLOS CANO le dedicó una canción «Dormido entre rosas»: «Ay rosa, Málaga bella, biznaga de mi pasión, donde yo aprendí a querer donde conocí el amor»…
Jierro
