Liberada de ropa,
floto sin ataduras,
con besos de brisa,
caricias de sol,
y espumas de olas,
donde el silencio perdura.
El tiempo, el espacio,
el aire y el mar…
son mis ligaduras.
Sin mapa ni guía,
en toda su plenitud,
emerge la luna,
bruñida y bravía.
Sosegadas y lejanas,
las blancas estrellas,
convierten la noche,
en promesas futuras,
campanas que resuenan,
amor y esperanza,
acunando mi sueño,
en la soledad de la playa…
Jierro
