Te saludo, sol, en el horizonte,
cuando escondido entre nubes amanece,
al mar doras con tus rayos,
amarilleas sus aguas desde oriente,
cual mullido lecho de jaramagos.
Montes de pedrisco y esparto,
en la tierra que espera y ofrece,
la dulce MOJÁCAR del ÍNDALO,
que contempla desde el monte la ensenada,
donde la primavera resplandece.
Cuando canta la música del agua,
cargado el aire de simientes
y el milagro imposible de los campos,
con bosques sagrados en otros tiempos,
tan llorados de irreales y vanas lágrimas…
Jierro