Una auténtica joya del Patrimonio Cultural de España. El REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE SIGENA del siglo XIII situado en el término municipal de Villanueva de SIGENA (Huesca) fue hecho construir por Sancha de Castilla como monasterio destinado a religiosas hospitalarias.
Los documentos del monasterio se encuentran en el Archivo Histórico provincial de Huesca desde 1941. La documentación está constituida por pergaminos, libros y legajos, fechados entre 1173 y 1923, que reflejan la historia del monasterio, su funcionamiento y la vida cotidiana de las monjas, a través de privilegios concedidos al monasterio, testamentos, escrituras notariales, ventas, donaciones…
Ubicado en un entorno que parece detenido en el tiempo, campanea la Torre del cenobio en el atardecer de SIGENA y las monjas van entrando en silencio en la capilla. A ambos lados se alinean las hermanas, hábitos negros las que aún se encuentran de novicias, blancos las que ya tomaron los hábitos, todas encapuchadas. La comunidad permanece distante del prebisterio. Frente a una mesa situada en el lado de la epístola la hermana priora, frente a otra mesa, en el lado del Evangelio, la vicepriora. Otra hermana se dirige al atril central e inicia los cánticos de las vísperas. De repente todo el oratorio canta en gregoriano, es de profunda emoción y belleza.
La experiencia de la visita al atardecer en el majestuoso pórtico románico del templo nos produce una paz interior como si nos sintiéramos transfigurados…
Las hermanas dispusieron la cena de la visita: mantel impoluto, flores, sopa, ensalada, vasito de chocolate, un mojicón. La celda donde dormirá la visita es austera y confortable, con alta cama, una sencilla cruz sobre el cabecero, amplia mesa de trabajo… Al amanecer, las campanas del monasterio llamaron a maitines, vinieron después los laúdes y la liturgia de la iglesia… Algunas hermanas trabajan en el huerto y las demás volvieron a sus celdas para realizar otros trabajos, desde donde sólo saldrían para los oficios. Un día al mes van de excursión y a los campesinos de SIGENA les extrañan aquellas siluetas lejanas con túnicas blancas, un poco irreales, que surgen de entre la niebla…
Jierro