No a la guerra

No a la guerra

Estudiar los efectos de una guerra nuclear y las posibilidades de sobrevivir a ella tiene en ocasiones mucho de pesadilla, cuando no sume en la desesperanza: ¿envidiarían los vivos a los muertos?

La única medida eficaz contra este tipo de catástrofe pasa por el pacifismo, la eliminación de los arsenales nucleares y fomentar las relaciones internacionales para evitar las guerras y hacer posible la paz.

Pero si algo domina es la desinformación. Si los gobiernos o los poderes económicos informan a la población de lo que son realmente los oscuros intereses que tienen muchas empresas de industria militar y de los efectos que tendrían el empleo de dichas armas, todo sería distinto…

Pero esa ignorancia y el MIEDO son uno de los pilares fundamentales en que se apoya el poder. El papel que representamos como «PERSONAS» es aquel que todos nuestros amigos y familiares, nuestros padres y maestros, se ocupan de decirnos quiénes somos y cuál es nuestro papel en la vida. Y no hay más que cierto número de papeles aceptables que podemos representar.

En cuanto un ser humano deja de tomarse a sí mismo por la definición que los demás dan de él. Se da cuenta que es ÚNICO, que puede tomar sus propias decisiones y no un estereotipo cualquiera de la función, clase o identidad asumidas por necesidades de comunicación social…

La mayoría de la población española tiene clara su oposición a la guerra como medio de solucionar los problemas internacionales y hemos permanecido neutrales en las dos guerras mundiales, pero vemos con horror, como parapetándose en ideales como la democracia o la libertad de las mujeres, lo que se esconde realmente son intereses económicos y deseos de controlar el mundo.

Aunque parezca una UTOPÍA, hemos de canalizar nuestros esfuerzos para conseguir un mundo un poco mejor, donde la PAZ y ARMONÍA reine entre los países…

Jierro

Imagen: Aniol, CC0, vía Wikimedia Commons


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