¡No hay que olvidarse de vivir!

¡No hay que olvidarse de vivir!

En la vida diaria actual se vive en constante angustia, absorbidos por pequeños asuntos personales cotidianos. En cada ciudadano se ve a un competidor y no a otro ser angustiado por los mismos problemas.

Para algunas personas sus pequeños problemas, para ellos son grandes, y lo que es más común, por encima del vecino.

Estas personas encerradas en sí mismas luchan, trabajan y crean para sí, lo subordinan todo a su egocentrismo, incluso la salud, de la cual solo se acuerdan cuando enferman, cuando sienten dolores o se sienten incapacitadas para el trabajo…

Estas personas viven rodeadas de todos los adelantos y comodidades creados por la civilización tecnológica, en realidad viven en el más pequeño de los mundos, de espaldas a la sociedad y a la Naturaleza…

Nunca se plantearon esta cuestión por la falta de tiempo para atender al círculo del mundillo que le angustia y esclaviza.

Encerrados en fábricas, oficinas, talleres, tiendas; en sus horas de ocio, encerrados en cines, teatros, casinos, bares, cafés; viajando encerrados en trenes, autos, aviones…

En casa, encerradas también, pendientes del teléfono y con los nervios tensos esperando la llamada que rompa su rutina o escuchando las noticias, están viviendo una CIVILIZACIÓN DE PAPEL, destinada a desaparecer lo mismo que otras civilizaciones prehistóricas e históricas en la antigüedad.

Esas personas sin objetivos, sin ilusiones, hundiéndose poquito a poco en la oscuridad de su interior… por torpeza del olvido de ideales y la visión fuera de sus círculos que creen que su vida es la real.

¡Tengamos cuidado! Vale la pena vivir más en contacto con los demás y con la Naturaleza, sin olvidar que el mundo es duro, pero hay que vivir la vida…

Jierro


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