Faltando instituciones mundiales capaces de asegurar la satisfacción de las necesidades fundamentales del hombre, la persona se ve ignorada. Mientras inmensas riquezas se malversan, los dos tercios de la humanidad pasan hambre.
Los progresos de la ciencia y de la técnica harían posible la organización de una comunidad mundial donde reinen la paz y la abundancia y las libertades individuales sean una realidad. De lo que se trata es de que se produzca un cambio en la forma de pensar y vivir, de reconsiderar la separatividad tan profundamente arraigada aún en todos y cada uno de los humanos.
Nuestro mundo se enfrenta con cierto número de crisis fundamentales. Pero si la respuesta a ellas es adecuada, podrán considerarse como oportunidades para un cambio significativo y constructivo de la evolución humana…
El cambio tecnológico ha originado mudanzas espectaculares en las oportunidades de trabajo y en las pautas de desempleo. Aumenta la rivalidad por los recursos materiales, en particular la energía y el agua. Hay una escalada de turbulencias y conflictos. Y los riesgos de una Guerra Mundial son cada vez mayores, como también los de un colapso económico mundial.
Para evitar la supuesta CATÁSTROFE deberán hacerse ajustes esenciales en la economía mundial, la ecología, la demografía, la producción de alimentos, el uso de los recursos naturales, el desarme y el mantenimiento de la PAZ…
Se requiere un cambio drástico en nuestra manera de ver y hacer las cosas. En los momentos de emergencia en que nos encontramos es posible ver una oportunidad para el cambio y el crecimiento positivo. El futuro depende de nosotros. La población no ha sido apenas informada ni ha encontrado un proceso social que dé cabida a su educación y en el cual su voz pueda ser oída.
La crisis es de dimensiones mundiales. Es hora de que las voces colectivas sean escuchadas. «Ama donde estás, lo que estás haciendo y a las personas con quien estás»…Y desde luego no ir más allá de las competiciones deportivas y reflexionar sobre la peligrosidad de dejar en manos de los gobernantes la celebración de partidos de fútbol con MISILES…
Jierro
