No llueven PERSEIDAS sobre GAZA,
aunque parezcan estrellas errantes…
En otros lugares del mundo,
brilla la luna con sus dulces rayos,
le acompaña una lluvia luminosa,
que anuncian deseos y buenas noticias,
en la lucha perenne por la vida,
en el venturoso sueño de amor cotidiano,
en la desesperanza, en la melancolía…
Sentada en el campo miro al cielo,
ensangrentadas lágrimas de SAN LORENZO,
pasan en la negrura de la noche,
con rumbo desconocido e incierto,
entre esbeltas palmeras se esconden…
¡Oh, vosotras, viajeras del estío,
cargadas de viejas historias ocultas,
colgadas en el espacio infinito,
mudas de palabras y raudas,
con rastros indelebles y fugaces,
vuestras partículas de polvo esparcido,
sea un anticipo de esperanza!…
¡NO A LA INJUSTICIA, NO AL HAMBRE,
NO A LA GUERRA!
Jierro