Existe una relación íntima entre el destino de la madera y el bienestar y la salud del hombre.
Nuestra existencia está enraizada en el árbol y la madera.
Hasta donde podemos seguir la evolución histórica de la humanidad, encontramos que la madera ha supuesto en todas las épocas un enriquecimiento imprescindible de la vida humana. Casas e instalaciones del hogar, aparatos domésticos y herramientas, vehículos, puentes etc… Y ésta servía también para cocinar y dar calor.
Con la madera se expresaban artísticamente los sentimientos de las diferentes épocas culturales: muebles y esculturas con siglos de antigüedad de todo el mundo.
Muchas ciudades aún conservan las características y pintorescas casas medievales de entramado de madera que son incluidas en el Patrimonio histórico – cultural para su protección.
Hay algo extraño y misterioso alrededor de la madera; ningún otro material está relacionado de manera tan íntima y remota con el hombre.
Sólo nos une a la madera sentimientos y pensamientos positivos: los cuentos y leyendas del bosque, la unión con la Naturaleza, el buen olor, la belleza de colores, texturas y hechos grabados en sus anillos de crecimiento.
Es evidente que la madera se utilizó antes de la Edad de Piedra por la necesidad que tenía el hombre de dominar el medio, usándola para la guerra y la caza, le sirvió para construir sus primeras cabañas o tapar la entrada de sus cavernas, y sobre todo le permitió mantener encendidas las hogueras que se originaban por procesos naturales hasta que en el Paleolítico descubrió el método de percusión de sílex para producir fuego artificialmente…
La madera como materia prima, es cierto que desde el siglo XIX perdió protagonismo en algunas funciones importantes, entre las que cabe destacar la construcción de barcos cuyos cascos comenzaron a fabricarse de hierro y acero. Pero la propia industrialización hizo crecer el uso de la madera para otros usos que antes no existían: los postes de madera para las entibaciones en la minería, en la redes de telégrafos, teléfonos y electricidad, en las traviesas de tendido ferroviario, para producir pasta de papel, etc…
Habrá que seguir contando sin duda con la madera por tratarse de un recurso renovable pero con la reivindicación de una sostenibilidad que nos ayude a ir mejor, que no es poco…
Jierro
