OS ANCARES, esa enorme sierra que delimita Galicia con León y un trocito de Asturias, RESERVA de la BIOSFERA, en invierno muestra su cara más agreste y solitaria. Aldeas recónditas, caminos sinuosos, rincones olvidados por el tiempo… desde la localidad lucense de A FONSAGRADA, se halla cubierta de nieve varios meses al año.
El Bierzo, la comarca leonesa que acoge el valle del río ANCARES, le da nombre a la zona. Debido a su aislamiento, sus pobladores han conservado unas costumbres ancestrales y una arquitectura tradicional heredada de la cultura de los «CASTROS». Su vivienda rural circular con techo de paja es «la palloza» que aún se conserva en pueblos como el Cebrero, Piornedo, Balouta, Balboa, Campo de Agua, Pereda de Ancares o Chano…
OS ANCARES es la puerta de entrada a GALICIA del CAMINO de SANTIAGO (camino francés). Las cumbres míticas para los aficionados al montañismo, los valles amplios con paisajes surcados por ríos y riachuelos, los cortizos, recintos en forma de muralla rústica construidos en las laderas de las montañas para proteger las colmenas del ataque de los osos, las escenas y el ritmo de la vida rural nos hace experimentar el valor de lo auténtico.
Esta zona fue habitada por tribus celtas que se refugiaron en las montaña. La Reserva fue romanizada como demuestran los restos de la antigua calzada romana (Vía Romana XIX) y a la explotación minera con 155 yacimientos. La multitud de castros que aparecen en las zonas altas son la huella de las luchas que se libraron entre el Imperio Romano y los primitivos pobladores de estas tierras…
La lejanía de las grandes urbes tienen algo que ver con las expresiones culturales de OS ANCARES, reflejándose en sus fiestas, romerías y gastronomía.
Más allá de sus montañas, lagunas, barrancos y valles, ANCARES es sus senderos donde crestear por sus picos, disfrutar de su vista infinita, adentrarse en sus hermosas y vírgenes veredas; es sumergirse en un cuento de hadas donde la niebla es protagonista y los árboles nos abrazan, donde los gnomos se esconden en el bosque para buscar moras y arándanos, donde se entremezclan los carballos con el brezo, los acebos y los abedules, los serbales de los cazadores y los tejos…
OS ANCARES, un lugar para perderse, una melodía de colores y de sonidos, o más bien de silencios interrumpidos por el trinar de los pájaros o la música del agua… donde el tiempo se para y uno quiere quedarse a vivir…
Jierro