Dejé la Vega del Guadalhorce,
vine a la orilla del mar,
a observar nuevos horizontes.
Y donde todo cuanto miro:
las sombrillas de mil rayas,
cuerpos semibronceados,
niños jugando en la arena,
bañadores de colores,
toallas azules y bermejas…
Al sol tibio del ocaso,
cuando sus rayos se esconden,
por el ALGARVE, mi tierra.
Me transporto a otro lugar,
desde un poyete sentada,
veo la luna saliendo,
en el espejo del agua,
las olas se mecen suaves,
en un desierto naranja,
y la noche me adormece,
con silbidos de sirenas,
y jabegotes de barcas…
Jierro