PEPA FLORES nació en Málaga (1948). Retirada de los escenarios como (Marisol) desde hacía 35 años, no fue a recoger el «Goya de Honor» en 2020.
Era su decisión, lo que quería hacer, después de tantos años en que otras personas dispusieran de su vida. Ahora sus días transcurren frente al mar de su tierra. Dejó de ser Marisol, para transformarse en PEPA FLORES, conservando su mirada de luz y color…
El bailarín y coreógrafo, Antonio Gades, fue su gran amor, y de su unión nacieron sus tres hijas. Fue un amor sincero unido también por lo artístico y político desde la izquierda.
Marisol recorrió un camino de luces y sombras, se sentía como un producto explotado y tuvo una vida secuestrada bastante complicada profesional y sentimental, sobre todo por las influencias y las decisiones que tomaron otros por ella.
Desde 1987, dijo basta, comparte su vida con el italiano Massimo Stechini a quien conoció en la pizzería TRASTEVERE en la Malagueta. Massimo ha sido la persona que ha sabido darle la paz, la complicidad y la confianza necesaria para volver a ser ella misma. PEPA FLORES ha rechazado múltiples ofertas millonarias a las que ella ha rechazado, sus razones tendrá, «mi vida es mía» dijo una vez…
La última vez que fue vista en un acto público, en diciembre de 2016, en el teatro Cervantes de Málaga, durante un concierto de su hija Celia Flores, cantó la canción de Tómbola con ella…
PEPA FLORES es digna de admiración, sus canciones, desde TÓMBOLA a HÁBLAME DEL MAR, MARINERO, son auténticos himnos.
En Málaga, rodeada de los suyos, ajena a los cantos de sirena de una industria dispuesta a pagar lo que sea por su vuelta a las pantallas…
PEPA FLORES siempre agradece el cariño de quienes se acercan a pedirle un autógrafo de su pasado espectacular, como icono de los años 60 y 70… pero no mejor. Así es PEPA FLORES…
Jierro