Llegan olas a la bahía,
pasan páginas contando
historias de amor y olvido,
cuántas tardes evocando,
aquel amor prohibido,
que viene y va como ellas,
y se rompe en un suspiro.
Dónde estará tu mirada,
grabada en un recio hilo,
hilo enganchado en la nada,
hilo invisible y querido.
No cuidaré de las violetas,
ni los geranios ni lirios,
amo y no sé qué amo,
que todo me da lo mismo…
Jierro
Imagen: William-Adolphe Bouguereau, dominio público, vía Wikimedia Commons
