Precariedad en los pueblos amerindios

Dos amigos a mediados del siglo XX deciden hacer un viaje de final de carrera sin rumbo fijo, haciendo paradas para trabajar y pagar gastos por toda Latinoamérica. Cada día anotan en su diario lo que acontece; sus vehículos, bicicletas motorizadas NORTON 500.

Durante su excursión se encuentran con la precariedad de las personas en los pueblos amerindios y la disparidad entre ricos y pobres de América Latina. Viajan cruzando Los Andes, a lo largo de la costa de Chile, el desierto de Atacama, Perú y Venezuela… Este viaje los impulsa a rechazar la riqueza en la que han nacido y a tomar un camino de lucha contra la injusticia social…

A través de los personajes que encuentran en el camino: obreros trabajando de sol a sol en las minas de cobre, hombres condenados a trabajos forzados a causa de sus creencias políticas… sienten que estos encuentros con la injusticia social les hace ver al mundo de otra manera.

En sus trabajos aquí y allá o trabajos de voluntarios con leprosos, llegan a sentir incipientes impulsos igualitarios y antiautoritarios. En pleno siglo XXI, el hecho de haber nacido en un territorio u otro nos lleva a distintas formas de vida. Igualmente en otro viaje a través del mundo en países oprimidos nos encontramos con las injustas consecuencias que les haya tocado vivir a quienes sin elección hayan nacido allí…

La justicia social tiene que trascender las fronteras de las naciones, las razas y las religiones… Recordar lo que acarrea el capitalismo que se vuelve cada vez más injusto y nos resulta cada vez más difícil imaginar su desaparición… No podemos borrar de la memoria al CHE GUEVARA que nos dejó un mensaje muy claro, que era posible cambiar el mundo y que valía la pena vivir para eso.

Resuena una frase en su carta de despedida a sus hijos:  «Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo»…

Jierro


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