Pueblos negros de Guadalajara

Los habitantes de los PUEBLOS NEGROS de GUADALAJARA, aislados desde tiempos inmemoriales por un terreno abrupto, y acostumbrados a luchar contra los rigores del clima, se las ingeniaron para construir sus viviendas con lo que la NATURALEZA les daba, «PIEDRA NEGRA».

En la Sierra Norte de Guadalajara, al abrigo del pico OCEJÓN, se encuentran los pueblos de la arquitectura NEGRA. Estas aldeas de montaña, a veces a 1500 metros sobre el nivel del mar, se caracterizan por estar construidas con lajas de pizarra, con enormes muros de piedra y diminutas ventanas. Estas modestas viviendas de una sola planta ofrecían refugio durante los gélidos inviernos y protección contra el abrasador calor veraniego.

La pizarra se emplea no sólo en los muros y fachadas, sino también en los tejados, creando una uniformidad cromática en todo el contorno.
Además se utilizan otros materiales como la madera y el barro.

Muchos de los pueblos están lejos de las localidades con los mejores servicios. Uno de los problemas es la despoblación y con ella la retirada de los servicios de ambulatorios, bomberos, policía… «Si no hay niños, no hay colegios, por lo tanto, no hay vida». Las calles están vacías y en las casas negras y cerradas parece no haber nadie. También permanece cerrada su iglesia, un edificio de espadaña con dos campanas.

El cromatismo del otoño invade cualquier rincón. Es tiempo de serenidad, de observar a los bosques en espera, se disfrutar del amor de las chimeneas cuando oscurece…

El turismo interior es una alternativa para que mucha gente pueda disfrutar de estos sitios preciosos y desconocidos. Su arquitectura, sus costumbres y sus paisajes dejaron de ser el secreto mejor guardado y empezaron a atraer a cientos de visitantes que se enamoraron de está comarca.

Es la resistencia una seña de identidad en estos pueblos que se niegan tozudamente a morir. Al norte de los PUEBLOS NEGROS se encuentra el Parque Natural HAYEDO de TEJERA NEGRA, un conjunto de bosques declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO…

Jierro


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