Algo en tu rostro me dice,
que en esa expresión serena,
tienes secretos guardados,
de una esperanza perdida,
por un amor del pasado.
Y sin embargo, indolente,
solo, como un ermitaño,
en tus entrañas hay fuego,
brasas que arden de antaño.
En ese tiempo ya luengo,
porque imperaba cordura,
en ese hilo tan largo,
con el alma errante y rota,
contra la trágica amargura,
de renunciar a su encanto.
De sombras y de quimeras,
esa terrible locura,
en la soledad de la playa,
a las olas se lo cuentas,
tu enjuta y flaca figura,
armoniza con la arena…
Jierro