En medio ya del OTOÑO,
pasa, pasa nube gris,
color de lluvia y tormenta,
que con tus gruesas gotas,
a la tierra tan reseca,
la harías revivir.
Pasa el río, pasa el valle,
cada vez más te alejas,
camino del océano,
irás por la agreste ribera,
entre juncos, carrizales,
en el agua te reflejas,
y en su espejo cristalino,
poca cosa has de decir.
¡Quién siembra la sementera
o el huerto al que amo,
el mijo y la cebada,
las yerbitas del secano,
no nacerán sin ti!
Adiós a los maizales,
al trigo, los girasoles,
las olivos, los almendros,
encinas y algarrobales,
campos de avena y centeno…
¡Sin ti, no pueden vivir!
Jierro
Imagen: Vyacheslav Argenberg, CC BY 4.0
