«QUIS CUSTODIET IPSOS CUSTODES»? ¿QUIÉN VIGILA AL VIGILANTE? Esta pregunta histórica aborda el dilema de cómo controlar a quienes tienen el poder para el dilema de cómo controlar a quienes tienen el poder para vigilar a otros, asociándola frecuentemente con la filosofía política de PLATÓN y el problema de la corrupción política planteado por PLATÓN en su obra «LA REPÚBLICA» donde desarrolla el problema esencial sobre el gobierno y la moral.
La frase ha sido utilizada desde entonces por muchas personas para reflexionar sobre donde debe residir el poder último. La forma en que las modernas democracias tratan de resolver este problema se encuentra en la «separación de poderes»…
La idea es nunca dar el poder en última instancia a un solo grupo; se debe permitir que cada uno (ejecutivo, legislativo y judicial) tome una decisión. Estamos ante un viejo aserto de la Historia del Derecho: ¿Quién juzga al juez? Pues eso es lo que se pregunta la inmensa mayoría de los españoles ante la errática trayectoria del Supremo.
Tendrá que responder ante nosotros, EL PUEBLO ESPAÑOL, cuya inmensa mayoría está espantada por la discrecionalidad y el descrédito en el que ha caído el Supremo. Las INSTITUCIONES están por encima de las personas, pero son las personas las que acreditan o desacreditan a las INSTITUCIONES…
Una sombra de sospecha sobrevuela este tribunal, una sombra que hace un enorme daño al organismo y a ESPAÑA y que merece una profunda reflexión sobre el daño reputacional de la INSTITUCIÓN.
Cada vez que en el futuro haya una decisión que desagrade a una de las partes, vamos a escuchar invocar el desprestigio alcanzado ahora. Nadie invierte en un país, si no hay seguridad jurídica, y la imagen que el Supremo da internacionalmente es más propia del tercer mundo que de una democracia. No vamos a dejar de denunciar la INJUSTICIA que sufre y padece ahora mismo la ciudadanía española…
Jierro
