Estas fiestas se celebran en Galicia en cada primera semana de julio y se remonta al siglo XV. Entre todos los curros o rapes los de SABUCEDO, tienen una tradición ancestral con un fuerte componente ritual.
Los aloitadores se enfrentan con los caballos de igual a igual, sin cuerdas ni palos, para inmovilizarlos y raparles las crines.
El rape se hace siempre en un recinto de piedra «el curro» y destaca por conservar la pureza de la tradición. Se celebra bajo la protección de San Lorenzo a quien se encomienda el pueblo en la misa de Alborada en el amanecer del sábado…
Vecinos y visitantes salen al monte a buscar a los caballos que viven en libertad en esas tierras y conducirlos hacia el curro.
Durante el rape se recortan las crines de las yeguas y caballos, que, además son desparasitados. Los garañones una vez rapados descansarán hasta su vuelta a los montes.
Según la leyenda, dos hermanas ofrecieron a San Lorenzo, patrón del lugar, dos yeguas, si se salvaban de una peste que asolaba el pueblo. La iglesia católica permitía a los clérigos poseer caballos pero no cuidarlos. Los caballos pastaban en libertad por los montes y en el siglo XVIII se construyó en SABUCEDO un «curro» muy cerca de la iglesia de muros de piedra y bancadas semicirculares para divisar las actividades de la rapa…
El vínculo que los lugareños han desarrollado con los caballos desde hace siglos, gracias al esfuerzo de los gallegos por cuidar su cultura milenaria, ha merecido, desde el año 2007 ser considerada una fiesta de interés turístico internacional por la UNESCO.
Su importancia rural viene dada por la capacidad de los caballos para pastar todo tipo de hierbas y arbustos como el tojo, contribuyendo a la limpieza de los montes y tierras cercanas a los núcleos rurales donde eliminan las malezas y limitan la propagación de incendios.
La conservación intacta de la tradición durante siglos y a su código de cuerpo a cuerpo, muestra el respeto hacia el animal saltando encima de él para domarlo…
Jierro
