Se durmieron en la noche mágica
hasta la entrada del alba,
despertaron sobresaltados,
sin hacer ruido y de puntillas,
descubrieron bajo el árbol los regalos,
que habían pedido en las cartas.
Llenos de asombro dan gritos,
ya levantó la amanecida,
miraron el plato del camello,
si quedó con algo de bebida,
si los Reyes el merengue comieron
con el rico bizcocho de soletilla.
Brillan los ojos de los niños,
en sus sonrosadas mejillas,
unas sonrisas limpias, sencillas,
y entre la ilusión y el desatino,
rasgan papeles y pegatinas…
Jierro
