Hasta hace bien poco se creía que el «RÍO TINTO» era un lugar imposible para la vida. Sin embargo, las investigaciones de un grupo de científicos españoles demostraron que esta idea no sólo carecía de base, sino que además era falsa. La gran biodiversidad que se ha encontrado poblando sus aguas es la mejor prueba que existe.
A pesar de que hasta el «río TINTO» van a parar distintas afluentes con aguas normales, no son capaces de diluir su acidez. La presencia de metales tóxicos predecía que en el río no podía haber vida. El río es un buen ejemplo de lo que significa la adaptación biológica al límite…
Hablamos de un río de color rojo vino intenso. En general su larga historia como desagüe de las famosas Minas del RÍO TINTO, hacía que nadie dudara de que nos encontrábamos ante un caso más de contaminación química. Sin embargo un grupo de microbiólogos del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, tras varios años de recopilación de pruebas ha llegado a la conclusión de que este río es muy especial, que hubiese existido de igual manera si no se hubieran explotado las minas. Aún más, se dice que si no hubiera sido por el río no se hubieran encontrado las minas, una de las más ricas del mundo, que han sido explotadas intermitentemente a lo largo de 5000 años…
Los sentidos no dan crédito a lo que ven en el «RÍO TINTO», lo que huelen o lo que palpan. Siempre que nos inclinemos para mirar al lecho veremos un río esotérico. Nos traslada a paisajes lunares, o por qué no, por su color, al desconocido planeta MARTE, los científicos han encontrado motivos suficientes en él como para vincularlo a los estudios de astrobiología en ese planeta.
Las investigaciones sobre la vida en otros planetas y sobre el origen de la vida con las que está relacionado hacen que quizás visitándolo entendamos un poco más de donde venimos…
«UN ECOSISTEMA ÚNICO EN EL MUNDO»
Jierro